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        <title>Regla de nuestro Padre san Benito</title>
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        <managingEditor>l.zanoni@cistercensi.info</managingEditor> 
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        <title>La precedencia en el orden de la comunidad</title>
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        <title>63. La precedencia en el orden de la comunidad</title>
        <pubDate>Tue, 9 Mar 2010 23:0:34 +0200</pubDate>
        <description><![CDATA[<p align=justify>Dentro del monasterio conserve cada cual su puesto con arreglo a la fecha de su entrada en la vida monástica o según lo determine el mérito de su vida por decisión del abad. <sup>2</sup> Mas el abad no debe perturbar la grey que se le ha encomendado, ni nada debe disponer injustamente, como si tuviera el poder para usarlo arbitrariamente. <sup>3</sup> Por el contrario, deberá tener siempre muy presente que de todos sus juicios y acciones habrá de dar cuenta a Dios. <sup>4</sup> Por tanto, cuando se acercan a recibir la paz y la comunión, cuando recitan un salmo y al colocarse en el coro, seguirán el orden asignado por el abad o el que corresponde a los hermanos. <sup>5</sup> Y no será la edad de cada uno una norma para crear distinciones ni preferencias en la designación de los puestos, <sup>6</sup> porque Samuel y Daniel, a pesar de que eran jóvenes, juzgaron a los ancianos. <sup>7</sup> Por eso, exceptuando, como ya dijimos, a los que el abad haya promovido por razones superiores o haya degradado por motivos concretos, todos los demás colóquense conforme van ingresando en la vida monástica; <sup>8</sup> así, por ejemplo, el que llegó al monasterio a la segunda hora del día, se considerará más joven que quien llegó a la primera hora, cualquiera que sea su edad o su dignidad. <sup>9</sup> Pero todos y en todo momento mantendrán a los niños en la disciplina.  <sup>10</sup> Respeten, pues, los jóvenes a los mayores y los mayores amen a los jóvenes. <sup>11</sup> En el trato mutuo, a nadie se le permitirá llamar a otro simplemente por su nombre. <sup>12</sup> Sino que los mayores llamarán hermanos a los jóvenes, y éstos darán a los mayores el título de «reverendo padre». <sup>13</sup> Y al abad, por considerarle como a quien hace las veces de Cristo, se le dará el nombre de señor y abad; mas no por propia atribución, sino por honor y amor a Cristo. <sup>14</sup> Lo cual él debe meditarlo y portarse, en consecuencia, de tal manera, que se haga digno de este honor.  <sup>15</sup> Cada vez que se encuentren los hermanos, pida el más joven la bendición al mayor. <sup>16</sup> Cuando se acerque uno de los mayores, el inferior se levantará, cediéndole su sitio para que se siente, y no se tomará la libertad de sentarse hasta que se lo indique el mayor; <sup>17</sup> así se cumplirá lo que está escrito «Procurad anticiparos unos a otros en las señales de honor».  <sup>18</sup> Los niños pequeños y los adolescentes ocupen sus respectivos puestos con el debido orden en el oratorio y en el comedor. <sup>19</sup> Y fuera de estos lugares estén siempre bajo vigilancia y disciplina hasta que lleguen a la edad de la reflexión.</p> <p align=right>(RB 63)</p>]]></description>
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